Las infecciones de la variante ómicron en Sudáfrica caen en picado. El primer país del mundo que registró cientos de casos de esta mutación del SARS-CoV-2 observa, tres semanas después de empezar la ola, que ya ha remitido considerablemente.

Salim Abdool Karim, epidemiólogo sudafricano y una de las principales autoridades del país en cóvid-19, constata que las infecciones descienden tan rápido como crecieron. En declaraciones al Washington Post, utiliza un símil alpinístico para describir el comportamiento de la variante: “Si las variantes anteriores dibujaban una ola como el Kilimanjaro, la del ómicron es similar en la cara norte del Everest.” Y añade: “Ahora vamos bajando por la cara sur, y es de esta forma cómo creemos que puede funcionar con una variante como el ómicron. Y quizás todavía lo veremos más intensamente con las variantes posteriores en esta etapa de la pandemia.”

Los cambios han podido verse en pocos días. La semana pasada el ritmo de infecciones seguía encaramado, pero a principio de ésta ya empezó a ralentizarse. Por ejemplo, ayer se registraron 15.000 nuevos positivos. La semana pasada, en el pico de la curva, hubo más de 35.000.

Nationally, South Africa 🇿🇦 tienes que pasó el peak of its #Omicron driven #4thWave 👏🏽

A steeper wave but significantly shorter; sobre el número de días a partir de la peak compared with previous waves in South Africa#COVID-19 #OmicronVariant pic.twitter.com/Tq7p7RjXGN

— Ridhwaan Suliman (@rid1tweets) diciembre 22, 2021

Para Salim Abdool Karim, esta dinámica podría reproducirse en el resto de países del mundo: “Lo que vemos en Suráfrica, al menos provisionalmente, debería ser una buena noticia para todos.” Sin embargo, también apunta que un 70% de los sudafricanos habían sido infectados previamente por alguna variante, lo que, seguramente, les proporciona mayor firmeza contra el ómicron.

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