En el último programa de Sálvame, hemos visto como María Patiño se emocionaba mientras Jorge Javier Vázquez le sacaba una sonrisa para animarla.

María Patiño lo ha comentado en otras ocasiones y es que se siente «excesivamente sensible». Hoy hemos vivido el «momentazo» de la presentadora, con lágrimas y un subidón de adrenalina.

maria patiño

Su amigo Jorge Javier Vázquez ha conseguido sacarle una sonrisa y animar a la colaboradora, que terminaba diciendo medio llorando y medio riendo:

«“Aunque tengamos momentos de debilidad y que nos sintamos imponentes, es el momento de decir ‘te quiero” María Patiño nos ha confesado que está “excesivamente sensible”.

La colaboradora está “muy revuelta” con la realidad que vivimos de lucha contra el coronavirus y aunque le cuesta ir a trabajar, sabe que le hace bien:

“No tengo miedo ni a salir a la calle ni al contagio, tengo una sensación de inseguridad, de no saber quién me cuenta la verdad… y de poca fe”.

María Patiño se siente “muy decepcionada» con la clase política, con el gobierno en general. Ella lo tiene claro, no es cuestión de ideología, cree que quizás no hayan actuado como deberían además de que deberán de “cuidarnos más y darnos más tranquilidad”

maria patiño

La presentadora continuó trabajando desde que comenzó el confinamiento, y ante todo se ha sentido querida y apoyada, sobre todo por su familia:

“Nunca me han dicho nada, al revés, me animan”.

También ha hablado de como la crisis le ha afectado a su marido, y que gracias a dios ella puede seguir trabajando y cubrir esa parte. Además, su hijo se ha adaptado muy bien a la situación

“Es para quitarte le sombrero”.

María Patiño, que se enfrentaba a la pizarra para que sus ompañeros opinaran sobre ella, dejaba caer algunas palabras contestando a las preguntas de Jorge Javier sobre si era pesada o no:

“Intento hacer las cosas bien pero a veces me vuelvo a equivocar”, ha dicho rompiéndose.

Un momento en el que María Patiño terminaba de emocionarse, rompiendo entre lágrimas diciéndose así misma que era de una manera que sabía que no estaba bien, que a veces no actúa del todo correcto.

Como ejemplo, contaba una anécdota con Lydia Lozano, quien le mandó un whatsapp para que le recomendara una película y ella respondió de malas formas. Luego, se arrepintió y terminó pidiéndole perdón, pero ella tiene claro que no puede actuar así, y que en ese aspecto tiene que cambiar.

 “No se puede actuar así, le pedí perdón, eso lo tengo que cambiar, no puedo ser el ombligo del mundo”.

Jorge Javier Vázquez, amigo de la colaboradora, le recomendaba sacarlo todo fuera y gritar el que es su himno, el ‘No dejes de soñar’ de Manuel Carrasco.

Ella se resistía, lo evitaba… pero finalmente entre sonriendo y llorando, daba golpecitos en la mesa mientras decía:

“Aunque tengamos momentos de debilidad y que nos sintamos imponentes, es el momento de decir ‘te quiero’,.. Y por cierto, nunca jamás dejes de soñar”

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