El fallecimiento de un familiar o de una persona cercana, conlleva una situación dolorosa y un proceso de duelo emocional. En segundo plano, en numerosas ocasiones se suma la  tramitación de la herencia para poder recibir cualquier bien de la persona en cuestión. Sin embargo, hay mucho desconocimiento en diversas incógnitas que vamos a tratar de explicarte en este artículo, como ¿Es posible cobrar la pensión de un fallecido?.

Se debe saber, que en ocasiones la muerte de una persona puede implicar problemas económicos para los familiares o allegados, ya que si esa persona dependía económicamente de la familia. Hay que destacar, que estas personas que han sufrido esta situación y que hayan convivido o dependido de los familiares, podrían cobrar la pensión del fallecido según el  Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

¿Quién puede cobrar la pensión de un fallecido?

El subsidio familiar es una prestación que los miembros de la familia pueden recibir para «proteger la necesidad económica causada por el fallecimiento de la persona que da origen a la prestación».

Según informa la Seguridad Social, no sólo se aplicará a los hijos, sino a cualquier miembro de la familia. Las personas que tienen derecho a esta pensión son:

  • Nietos y hermanos (huérfanos de padre y madre) menores de 18 años o mayores, con incapacidad permanente o severa absoluta.
  • Se incluyen los menores de 22 años. Siempre que no tengan un empleo remunerado o, si lo tienen, sus ingresos no superen el 75% del salario mínimo interprofesional.
  • Madres y abuelas separadas o divorciadas cuyos maridos tienen más de 60 años o no pueden trabajar.
  • Padres y abuelos mayores de 60 años o incapacitados de cualquier trabajo, los hijos y los hermanos de los jubilados o incapacitados permanentes también pueden recibir esta prestación.

Requisitos para tener derecho a la pensión de un fallecido

Para recibir esta ayuda, el solicitante y la persona que genera la pensión deben cumplir una serie de requisitos que explicamos a continuación. Uno de ellos es que la solicitud debe presentarse en un plazo máximo de tres meses.

Además, hay que acreditar un periodo de cotización que varía en función de la situación laboral del fallecido en ese momento y de la causa del fallecimiento.

Por ejemplo, las personas que hayan sido dadas de alta o estén en situación de alta por asilamiento deben tener al menos 500 días en un periodo ininterrumpido de 5 años inmediatamente anterior al hecho causante o 15 años durante su vida laboral.

Estos 15 años también se exigen a los que no estaban asegurados en el momento del fallecimiento. Además, si el fallecido era pensionista, no se exige ningún periodo de cotización. Lo mismo ocurre si la causa del fallecimiento se debe a un accidente o a una enfermedad profesional.

En el caso de los beneficiarios, se exigirán varias condiciones para tener derecho a la pensión:

  • Haber convivido con el fallecido y haber estado a su cargo económicamente durante al menos dos años antes del fallecimiento.
  • No tener la opción de otra pensión estatal.
  • Falta de medios de subsistencia (trabajo, prestaciones, etc.).
  • Importe de la pensión de una persona fallecida

Las personas que reciben una pensión por fallecimiento tienen derecho a un pago mensual con dos pagas extras en junio y noviembre. Como la mayoría de las pensiones, se actualiza anualmente.

¿Cuál es el importe percibido por prestación?

El importe mínimo es de 210,8 euros por persona y mes. Si sólo hay un beneficiario, la cantidad a percibir es mayor: 480,1 euros al mes si el beneficiario es menor de 65 años y 509,4 euros si tiene 65 años o más.

Además, se utilizará la base reguladora del fallecido para fijar el importe exacto de cada demandante. La Seguridad Social informa que aplica el 20% de la base normativa. Sin embargo, si hay varios beneficiarios, la suma de los importes no puede superar el 100% de la base normativa.

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