El presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, está convencido de que la mejor manera de impulsar la vacunación contra la covid es incomodante a todos aquellos ciudadanos que no lo estén, y tiene la firme intención de continuar con esta estrategia. En la primera entrevista del año, concedida a Le Parisien, afirma abiertamente que quiere hacerles la coz: “Tengo muchas ganas de joder a los no vaccinados. Y continuaremos haciéndolo, hasta el final. Ésta es la estrategia.” Para ello, dice, limitará en lo posible las actividades de vida social.

Este modo de expresarse –en francés, Macron ha utilizado la palabra enmerder, de carácter vulgar– ha causado mucha polémica en un momento de crecimiento de la polarización con los detractores de las vacunas contra la covid en medio del debate parlamentario de la ley para convertir el pasaporte sanitario vigente en uno vacunal, lo que eliminaría los certificados de pruebas negativas que ahora utilizan los antivacaciones. Esta semana, la Asamblea Nacional francesa tuvo que suspender la sesión parlamentaria después de más de ocho horas de debate por los cientos de enmiendas presentadas. El texto tiene la oposición de ciertos sectores, pero el gobierno de Macron conserva la mayoría para sacar adelante el texto. Sin embargo, en un grave error de cálculo, ayer en la Asamblea no había suficientes diputados partidarios de la ley y la mayoría cerró filas para suspender la sesión. La oposición critica a Macron que haya querido aprueba la ley por la vía rápida y sin haber suficiente debate previo.

El clima está enrarecido, no sólo por tratarse de una medida polémica, sino porque sólo quedan tres meses por la primera vuelta de las elecciones francesas. “El 15 de enero sigue siendo nuestro objetivo para la entrada en vigor de la ley”, dijo igualmente el ministro de Asuntos Europeos, Clément Beaune, al final de la sesión.

Macron ha dejado claro que la manera de impulsar la vacunación no será coercitiva, ya que ni vacunará «a la fuerza» ni los penalizará legalmente, sino que quiere condicionar su vida cotidiana. «A partir del 15 de enero ya no podrán ir a un restaurante, no podrán tomar un café, ni podrán ir al teatro ni al cine», ha insistido.

En la entrevista, Macron ha dicho que quisiera presentarse a la reelección como presidente en las elecciones presidenciales de abril, aunque todavía no ha dado el paso de anunciar la candidatura. «Me gustaría hacerlo», ha dicho.

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