La carga inalámbrica pronto sustituirá a los cables y a los enchufes, y pasará a tecnologías como el Bluetooth y el WiFi, que han cambiado drásticamente las comunicaciones. El principio físico en el que se basa la carga inalámbrica es sencillo. Un campo magnético oscilante producido por una bobina transfiere energía a otra bobina, presente por ejemplo en nuestro smartphone.

La posibilidad de transportar energía eléctrica sin utilizar cables siempre ha causado mucho interés. Entre finales del siglo XIX y principios del XX, Tesla ya había iniciado sus experimentos, pero tuvo que detenerlos por falta de fondos. Últimamente, la carga inalámbrica vuelve a estar de moda y los grandes fabricantes de teléfonos están invirtiendo mucho dinero en esta tecnología.

En este artículo veremos qué es, cómo funciona, los tipos de carga que existen y cuáles son las posibles contras que esta tecnología puede traer.

¿Qué es la carga inalámbrica?

La carga inalámbrica es la transferencia de electricidad a tu dispositivo, sin necesidad de un cable de conexión. Los componentes que necesitas son un cargador inalámbrico (almohadilla) y un receptor, que también puede ser una funda adherida o incorporada a tu teléfono. En sitios como Tu Cargador Inalámbrico puedes consultar si tu dispositivo es compatible con este tipo de carga.

Para ser precisos, la carga inalámbrica no es realmente inalámbrica; el cargador tendrá un cable que debe conectarse a una toma de corriente.

¿Cómo funciona?

La carga inalámbrica funciona según el principio de la inducción electromagnética. Es el mismo principio que subyace en los calentadores de inducción que existen desde hace años.

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Tanto el cargador como el dispositivo receptor contienen bobinas de carga inalámbrica. La bobina transmisora está situada en la almohadilla de carga. El receptor se encuentra en la parte trasera del teléfono y está conectado a la batería.

La bobina de transmisión convierte la electricidad y emite un campo electromagnético alterno. Cuando la bobina receptora está dentro de este campo, convierte la energía en una corriente eléctrica que se envía a la batería.

Hay tres tipos de carga inalámbrica diferentes que se diferencian en la distancia a la que pueden funcionar y en su eficacia. Analicemos sus limitaciones de uso y su potencial.

 

3 tipos diferentes de cargadores inalámbricos

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  1. El primer tipo es la carga inalámbrica inductiva. Para que funcione, el devanado del aparato que se va a cargar y el del cargador deben estar cerca el uno del otro, como máximo unos diez milímetros. La mayoría de los fabricantes de smartphones se han adherido al estándar Qi. Pero no nos dejemos engañar por las cifras, porque la velocidad de carga sigue siendo más lenta que la correspondiente a la carga por cable. El único problema sigue siendo la colocación correcta del teléfono en la base. Para aumentar la eficacia, los devanados deben estar alineados y, por tanto, los fabricantes deben ayudar a los usuarios con líneas de referencia para apoyar el dispositivo.
  2. La carga inalámbrica resonante, también introducida en el estándar Qi, resuelve el problema de la alineación entre el transmisor y el receptor. El principio de funcionamiento es siempre el mismo: un campo magnético oscilante producido en el transmisor se induce en el bobinado del receptor. La novedad que introduce esta tecnología es que los dos devanados deben trabajar a su frecuencia de resonancia (alrededor de 6Mhz) para mejorar la eficacia de la transmisión de energía. La distancia entre las dos bobinas sigue siendo baja, de unos pocos milímetros, pero la energía puede transferirse de un transmisor a varios receptores.
  3. El último tipo que vamos a presentar es la carga inalámbrica por radiofrecuencia. Todavía no se ha comercializado, pero está en desarrollo y probablemente tendremos que esperar muchos años antes de verlo. En este escenario futurista, ya no tendremos que colocar el smartphone en una estación de carga, sino que unos transmisores colocados en la habitación cargarán el teléfono mientras lo tenemos en el bolsillo. El emisor envía una débil señal de radiofrecuencia y el receptor la convierte en energía. La mayor ventaja es la distancia a la que puede transmitir, incluso una docena de metros. Sin embargo, siguen existiendo problemas de eficiencia y salud debido a la radiación a la que se sometería el cuerpo humano.

¿La carga inalámbrica puede dañar la batería?

 

Las baterías que encontramos en nuestros teléfonos móviles son todas de iones de litio y son ya una tecnología establecida y fiable. Todavía hay mucha confusión sobre cómo preservar su vida. En Internet puedes encontrar a quienes dicen que la carga inalámbrica es inofensiva y a quienes la condenan porque daña la batería. Algunos dicen que la batería debe descargarse hasta el 0% y que debes desconectarla inmediatamente cuando llegue al 100%.

Para garantizar la mayor duración posible de nuestra batería, la carga nunca debe ser inferior al 20%-30%. Por otro lado, una batería de iones de litio no debe cargarse nunca por encima del 100% porque podría dañarse. Pero esto no es un problema del que debamos preocuparnos porque todos los aparatos tienen circuitos de protección para evitar la sobrecarga.

Los cargadores inalámbricos también son inteligentes y se comunican con el dispositivo a cargar mediante su propio protocolo. En primer lugar, si el cargador pertenece al estándar Qi, comprueba que el dispositivo es compatible. De hecho, hay dispositivos en el mercado que se basan en otras normas, como A4WP y PMA. Entonces, el transmisor y el receptor se ponen de acuerdo sobre la potencia a transmitir. Cuando el dispositivo está cargado o se ha retirado de la base de carga, el cargador inalámbrico entra en modo de espera y deja de irradiar energía.

Por ahora, la carga inalámbrica no tiene puntos en contra, excepto por el calor disipado. El transmisor y el receptor no son más que «bolas de cobre» y se calientan fácilmente cuando pasa la corriente por ellos. Las baterías de iones de litio son muy sensibles a las altas temperaturas y se dañan más fácilmente si se sobrecalientan. Debido a este problema en la carga inalámbrica, las potencias implicadas siguen siendo limitadas en comparación con las que se pueden conseguir por cable.

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