Hace un año, Mònica Roca tomaba posesión del cargo de presidenta de la Cámara de Comercio de Barcelona. En unos momentos en los que muchos empresarios viven una situación difícil por la acumulación de problemas derivados de la pandemia, el precio de la energía y ahora también por el abastecimiento de algunas materias primas, Mònica Roca procura ser contundente, sin que el optimismo vital que la caracteriza, le impida ser realista. Explica que en ese momento todo el mundo intentaba ser positivo, pero que es difícil. Pone un énfasis en la situación tan difícil que vive Cataluña con las energías renovables y en la poca transparencia del gobierno español respecto a los fondos europeos. Entrar en el detalle no le impide tener la idea principal clara: «La mejor política económica es tener un estado propio.»

Recientemente en la publicación de los Indicadores de Progreso y Bienestar que realiza la Cámara, el déficit en energías renovables seguía siendo una de las alertas más graves que tiene el país. La soberanía energética está lejos.
—En estos momentos hay muchos proyectos presentados sobre la mesa de la Generalitat. Yo no digo que todos sean buenos y seguro que se deben revisar, o enmendar, pero no puede que no hagan nada. Cada año que pasa es un gran perjuicio porque todos los países van avanzando. Nos aprietan los objetivos del 2030, que ya está aquí, faltan 7 años y medio. Los proyectos no se hacen de hoy para mañana, pero tienes que ponerte un día. Nosotros planificamos la inversión que se necesita cada año para cumplir los objetivos que impone Europa para 2030 y 2050. Lo que pedimos es que trabajen porque es una prioridad. Ellos dicen: como vamos tan tarde, al menos hagámoslo bien. Pero por favor no podemos retrasarlo más, no podemos relajarnos. Hagámoslo ahora. Nuestra reclamación es ésta, no lo dejemos pasar. Estoy de acuerdo en que no podemos dejarlo caer en la trampa de “como debemos hacerlo rápido, que lo haga el oligopolio”. En esto estoy de acuerdo, pero si entendemos que es una prioridad no pueden dejar pasar ni un día más, habiendo tantas propuestas como hay sobre la mesa.

A veces es difícil entender cómo los partidos no reaccionan.
—Cuando hubo moratoria fui a hablar con algunos partidos políticos para entender lo que pretendían. Entendía sus argumentos porque estamos enajenados: no volvemos a caer en manos de los oligopolios, pero hagámoslo para no favorecer a los oligopolios. Retrasando tantos plazos, los favoreces, porque son los más preparados para saltar de hoy para mañana. Si no haces el trabajo de activar empresas más pequeñas, cooperativas o lo que sea… no acabo de ver cómo avanzamos en esa dirección. El objetivo puede ser bueno, pero no puedo compartir que no se avance. El otro día la consejera de Acción Climática fue a ver un parque eólico y yo comparto plenamente lo que dijo, pero recordemos que este parque es financiando al 50% por el gobierno danés y el otro 50% proviene de cooperativas locales del territorio. Esto es un modelo interesante, pero no caerá del cielo. Me consta que la conselleria trabaja en este sentido, pero pidamos que se vean los resultados, que no nos dormimos, porque es una prioridad de país.

La fábrica de baterías de Volkswagen se realizará en la Comunidad Valenciana. ¿Qué ha pasado?
—Se veía venir, porque creo que no ha habido una apuesta fuerte para que se quedara en Cataluña.

¿De quién?
—De todas las administraciones… Valencia pugnó muy fuerte por tenerla. Yo no he visto la misma fuerza por parte de Cataluña. El gobierno catalán tenía que haber tomado una opción muy firme de decir: “Esto viene aquí a toda costa, y no la he visto. Seat tiene esa sensación. Es evidente que el gobierno español quiere diluir: concentrar a toda una industria de la movilidad sostenible en Cataluña no le interesa. Basta con ver qué ocurre con los fondos europeos. En muchas propuestas se pide que haya dos o tres comunidades autónomas. Existe esa voluntad de no concentrar, de diluirlo entre diversas comunidades. No será el gobierno español que vendrá a hacer grandes propuestas en nuestro país. Dicho esto, debo decir que habrá más proyectos potentes con inversiones fuertes que tendrán un impacto de trabajadores e inversión en Cataluña, porque si no deberíamos poner el grito en el cielo.


Dice que hay una acción política premeditada del gobierno españoll?
—Bueno, no nos sorprenderá que el gobierno español es centralista, ¿no? El gobierno español tiene un problema y es que el pueblo catalán quiere independizarse. ¿Cuál es la forma de diluirlo? Pues que haya el máximo de proyectos conjuntos de diversas comunidades autónomas, de modo que no se concentren en Cataluña. Es clarísimo. Es una estrategia muy evidente. En los proyectos con los fondos europeos nosotros reclamamos que al menos se respete el devengo o las distribuciones territoriales.

¿Lo de los fondos europeos no va bien?
—Es un desastre, de mi punto de vista. ¡Falta transparencia! Reclamamos desde el principio y no llega. Pedimos transparencia a la hora de la publicación de las convocatorias. Tiene que haber planificación para que la gente pueda preparar los proyectos. No puede que te encuentres que se abre una licitación el 11 de diciembre y se cierra el 12 de enero. En agosto hicieron igual: salió el 12 de agosto. Esto es impresentable. No puede. También debe haber transparencia a la hora de publicar dónde han ido a parar estos fondos. En la Cámara nos hemos propuesto hacer un observatorio para ver dónde van a parar estos fondos. Hablamos con el gobierno catalán. El conseller Giró el otro día decía que sólo un 7,8% de los fondos europeos han llegado a Catalunya. Esto es de juzgado de guardia porque ahí está el 19% del PIB, que podría ser mucho más si nos llegara lo que nos toca; si lo recibiéramos tendríamos un 23%. ¿Qué pasando entonces?

El conseller se ha quejado, pero ¿no deberíamos estar aún más enfadados y más activos si esto es tan grave?
—Yo lo estoy mucho, quizás sí que debería salir a la luz pública. Quizás sí que deberíamos hacer más piña y explicar más qué pasa.

¿Y con Nissan qué pasará?
—Hay muchos proyectos sobre la mesa, se mueven unas cuantas cosas, pero no hay nada concretado todavía. Tengo la esperanza de que se consolide un proyecto interesante sobre la movilidad sostenible en el espacio Nissan.

¿La poca unidad del soberanismo afecta a un proyecto como el suyo?
—Hemos dicho siempre que queríamos un gobierno, no dos partidos. Tanto para los aspectos económicos del país como de cara a progresar hacia la independencia, que es lo que reclama la ciudadanía. Siempre hemos dicho que ir con una voz común y un proyecto común es más positivo. No quiero decir una voz única porque son necesarios los matices, pero un proyecto común sí que es imprescindible como país para avanzar. También es verdad que a veces se pone más pan que queso. Una cosa son los partidos, que sí se discuten y se clavan puñaladas, y otra cosa es el gobierno. Tengo entendido, de primera mano, que en el gobierno hay un respeto y va funcionando. Ahora, entre las consejerías podría haber más comunicación, eso sí.

¿Hay suficiente ambición?
—Ahora está el Pacto Nacional por la Industria, que a mí me parece poco ambicioso. Debemos ir al máximo, debemos ser ambiciosos a la hora de realizar la reindustrialización de nuestro país. Hay que ponerse listones altos. Tanto en el ámbito público como en el privado. Debemos tener unos objetivos altos ya mí me gustaría que fuéramos más ambiciosos. Por ejemplo, el Pacto Nacional de la Sociedad del Conocimiento apunta más arriba. En cambio, en éste faltan cosas. Por ejemplo, en movilidad sostenible deberían tenerse en cuenta más aspectos. En el caso de los semiconductores, la Cámara apoyaba una propuesta de crear una fábrica de semiconductores en Cataluña. Qué no hubiera tan sólo el diseño de semiconductores, que es un proyecto al que damos todo el apoyo y que nos consta que es uno de los proyectos estrella del gobierno de Catalunya. Ahora que Europa tiene muy claro que le falta producir semiconductores y que no podemos seguir confiando en que los echen, nos gustaría que en nuestro país se diera un paso más y hubiera un proyecto industrial de fabricar algunos de los componentes de los semiconductores.

¿La preocupación por la ampliación del aeropuerto ha desaparecido?
—No, a veces también está bien trabajar sin hacer tanto ruido. Y es esto, lo que se hace. Sin hacer tanto ruido, se debe trabajar la alternativa. Porque no sólo estaba la que nos quiso hacer creer en ese momento al gobierno español. Nos echaron una pelota para que nos peleáramos y caímos a cuatro patas. Alternativas, hay muchas.

—Una es de la pista larga que podría utilizarse para ampliar los vuelos intercontinentales. Esto no se ha tenido en cuenta. El aeropuerto, como ahora, podría tener muchos más vuelos intercontinentales. Nuestra opción es muy clara. Queremos que Cataluña pueda escoger qué clase de viajero le interesa para poder ir hacia el modelo económico que proponemos como Cámara de Comercio, mucho más basado en el conocimiento, el talento, evidentemente sostenible. Queremos estas conexiones en estos sitios porque nos pueden aportar esto. Tan claro como esto. No queremos depender de Madrid para decidir que ruta nos interesa más. Ahora no se utiliza la pista larga para estos vuelos, porque es la interior y molesta, pero de esto hay que hablar. Yo no digo que no tenga que hacerse todo lo necesario para que los ciudadanos no salgan perjudicados. No puede que nos dijeran que la única opción era alargar la pista pequeña y pisar la Ricarda. Esto no es correcto. Hay muchas opciones y deben evaluarse todas. Las inversiones en otros aeropuertos de España superan con creces las inversiones que existen en el aeropuerto de Barcelona, ​​que da el 50% de beneficios de AENA. Deberían cuidarla como la muñequita de sus ojos…

En un año volverá a haber elecciones en la Cámara. ¿Estáis preparados?
—Faltan catorce meses y me niego a hacer campaña electoral todo ese tiempo. Tenemos mucho trabajo. La mejor campaña es continuar trabajando para las empresas, estar a disposición de todo el tejido productivo de nuestro país. Y no para hacer campaña sino porque nos debemos. Por eso estamos aquí. Continuaremos trabajando tanto como podamos para cambiar este modelo económico. Estas crisis han evidenciado lo que ya habíamos dicho, que todo era demasiado frágil. Como proponíamos en nuestra estrategia, debemos hacer un modelo más resiliente. Tenemos dos salmonetes del oso. Uno es el independentismo: pensamos que la mejor política económica es tener un estado propio. Lo seguimos pensando y nuestra candidatura, limpia y clara, es independentista. Y el otro tuétano es ese cambio de modelo económico. A la Cámara le faltaba esa representación de la pequeña y mediana empresa y nosotros la hemos representado. Y no quiero decir que no queramos la gran empresa. En absoluto. Pero hasta ahora faltaba esa representación. Queremos que en nuestro pleno esté todo nuestro empresariado.

Este año el Consulado de Mar conmemorará los 750 aniversario. Una de las primeras actividades que ha promovido este organismo ha sido la Declaración de la Lonja de Mar, que impulsará la mediación en un momento en que la judicialización paraliza a la sociedad.
—Para la Cámara es muy importante tener una institución de tres cuartos de milenio de historia. Esto es espectacular, no lo pueden decir muchas instituciones. Nosotros no queremos que el Consulado sea algo que nos enorgullezca tan sólo en el plano histórico, sino que queremos que también tenga presente y futuro. Por eso lo queremos reavivar. Pensamos que la mediación es un instrumento muy importante, y más ahora que la judicialización lo satura todo. Que exista un instrumento de mediación nos parece fundamental. Todo el mundo gana. Lo decíamos el otro día: en la mediación no hay uno que gana y otro que pierde, sino que se consigue que ambas partes se sientan satisfechas del acuerdo y permite a ambas seguir colaborando . Estamos muy contentos. Esperamos que sea un año importante. La conmemoración empezará en octubre de 2022 y finalizará en octubre de 2023.

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