El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, ha reafirmado su intención de no dimitir por el escándalo de las fiestas en Downing Street durante los peores momentos de la pandemia, después de que la policía metropolitana de Londres haya anunciado de una investigación sobre estos eventos.

Johnson insistió en que no dimitirá durante una sesión de control en la Cámara de los Comunes, donde el asunto de las fiestas, que levantó polvareda en Reino Unido y generó críticas contra el primer ministro desde todo el espectro ideológico, ha vuelto a ser el centro de atención.

Uno de los diputados británicos que se ha mostrado más duro ha sido el líder del Partido Laborista, Keir Starmer, que ha considerado que el hecho de que Johnson sea investigado por la policía es «vergonzoso». «¿No son un primer ministro y un gobierno que no han mostrado nada más que desprecio por la decencia, la honestidad y el respeto que definen a este país?», ha preguntado Starmer, según ha recogido la BBC.

Johnson, por su parte, ha defendido que Downing Street está centrado en la gestión de la pandemia de Covid-19 y el sistema sanitario del país, y ha remarcado que son los conservadores quienes pueden gestionar estos asuntos, no los laboristas. Con la apertura de una investigación policial y otra independiente a cargo del alta funcionaria Sue Gray, el cerco sobre el primer ministro se estrecha cada vez más.

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