La ciudad de Sevilla se caracteriza por albergar monumentos de distintas culturas. La huella de los musulmanes quedó presente en varias construcciones, hasta que en el año 1248 llegan los cristianos para tomar la ciudad de la mano de Fernando III “el santo”. Es aquí cuando comienza el proceso de construcción de nuevos edificios y templos religiosos con los que poner fin a la presencia islámica.

La Catedral de Sevilla se considera una de las obras más relevantes que sirve de testimonio de la historia de España y que puede conocerse mejor a través de un tour privado contactando con Oway Tours. En este artículo vamos a hacer un breve repaso de la historia de la Catedral de Sevilla para que la conozcas mejor, ¡atento!

Conoce la Catedral de Sevilla, un monumento imprescindible de la ciudad

historia de la catedral de Sevilla

En un primer momento, se realiza en 1251 una iglesia-catedral dedicada a Santa María reutilizando la propia mezquita. Con el paso de los años este edificio sufre un deterioro considerable; de hecho, va a padecer las consecuencias del terremoto de 1356. Finalmente, deciden derribarla y proyectar una nueva catedral de estilo gótico que sea digna de una gran ciudad que estaba creciendo en población y a nivel urbanístico.

A principios del siglo XV se inician las obras. Sevilla se encontraba sin arzobispo, pero van a ser los propios canónigos quienes den el visto bueno para el desarrollo de la construcción. Se termina en el año 1506 y se configura, así, un templo de gran envergadura, considerada como la catedral más grande del mundo y demostrando el poder con el que había llegado la corona de Castilla y el propio Estado Moderno a principios del siglo XVI.

Se tiene constancia que fue un arquitecto francés, el maestro Carlín, quien se encargó de llevar a cabo las trazas y dirección de la obra. Ya tenía experiencia en Francia y Barcelona, de tal manera que llega a Sevilla con unas bases óptimas como para iniciar un proyecto prometedor. Posteriormente, le sustituyen otros maestros como Joan Normant, Simón de Colonia y Alonso Rodríguez. Hay que tener en cuenta que se realiza en menos de un siglo, pero demostrando personalidad propia al utilizar recursos del estilo gótico bajomedieval. Se logra cierto grado de originalidad y grandilocuencia, siguiendo los principios que estaban vigentes en la época.

La Giralda, un imprescindible de la Catedral

Por otro lado, es preciso señalar la importancia que adquiere La Giralda. La mayor parte de esta torre es de época almohade (siglo XII), concretamente hasta el cuerpo de campanas. Era el antiguo alminar de la mezquita que sigue la misma línea constructiva que los alminares de la zona bereber del norte de África.

En este sentido, se respeta la estructura conformada por vanos geminados, mocárabes y paños de sebka. Sin embargo, la parte más alta se cambia por un cuerpo de campanas del siglo XVI, de estilo renacentista, donde las geometrías juegan mayor protagonismo y se le otorga a la estructura un aspecto más propio de la cultura cristiana. Además, se añade una veleta que representa la fe.

En el fondo, se comprueba que esta catedral combina el estilo gótico con ciertos recursos renacentistas, como se puede ver también en la capilla real de Carlos V.

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