La familia del periodista vasco Pablo González acaba de recibir las primeras noticias sobre su estado de salud desde su encarcelamiento la semana pasada por parte de las autoridades polacas, cerca de la frontera con Ucrania. Así lo ha avanzado Naiz y lo ha podido confirmar VilaWeb. González se encuentra bien de salud y ha recibido un trato correcto en prisión Rzeszów, según el cónsul español en Varsovia, Ramón Merino, que pudo visitarlo y hablar con él. Sin embargo, todavía ahora, una semana después de la detención, no ha podido tener ninguna asistencia legal, su abogado, Gonzalo Boye, no ha podido hablar ni visitarle, ni designar a ningún abogado polaco que pueda asistirle directamente, a pesar de las peticiones que ha ido haciendo en la embajada española. González, acusado de espionaje por las autoridades polacas, dice que no sabe por qué le tienen encerrado, y dice sentirse frustrado por ello, porque él hacía su labor de periodista.

Según el cónsul español, el periodista está animando y está bien, y desde ahora ya podrá recibir cartas de su familia. Por ahora ni siquiera puede llamar, porque debe disponer del permiso de la fiscalía, y tampoco puede recibir llamadas porque las autoridades españolas han comenzado ahora a tramitar la correspondiente autorización.

González, nacido en Moscú y capaz de hablar ruso, es especialista en conflictos y en la zona de influencia de la antigua Unión Soviética. Anteriormente, había informado sobre la guerra de Ucrania, que se remonta a 2014, pero a principios de febrero, antes de que empezara la ofensiva rusa, se desplazó a Kiiv y al Donbass para informar de la situación.

¿Cómo fue la detención?

Según el diario Público, el 6 de febrero, mientras estaba en el este de Ucrania, González recibió una llamada de los servicios secretos ucranianos que le requirieron a presentarse a Kiiv tan pronto como fuera posible. Una vez allí, según explicó Boye a VilaWeb, el periodista fue retenido e interrogado ante agentes de los servicios de inteligencia españoles (CNI).

Los agentes presionaron al periodista y le acusaron de ser pro-ruso, reprochándole que en su cuenta corriente había unos cuantos ingresos del diario vasco Gara. Asimismo, durante el interrogatorio en Kiiv, agentes del CNI también visitaron a personas de su círculo más íntimo en el País Vasco y en Cataluña.

En este contexto, según Boye, el abogado le recomendó volver al estado y esperar a que el CNI se pusiera en contacto con él. Ya vuelto, González esperó la llamada, pero no recibió ninguna. A final de mes, con la entrada de tropas rusas en Ucrania, decidió volar a Varsovia, desde donde se dirigió a la frontera para cubrir el éxodo de refugiados.

“Sólo llevaba dos días en Polonia. No entendemos por qué le detuvieron y por qué le acusan de actuar en contra de los intereses de Polonia. Espero que pronto podamos hablar con él”, concluye el letrado.

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