Pocas personas podrían perdonar lo que Isabel Pantoja hizo esta vez o, mejor dicho, lo que no hizo. La pérdida de Irene Rosales no representó motivo alguno para hacer un acercamiento respetuoso hacia ella o para con la memoria de su padre, Manuel Rosales, pues, el odio a su hijo supera cualquier sentimiento noble. Incluso, una pequeña visita al funeral podría haber representado un paso gigante entre los Pantoja / Rivera, pero esto tampoco fue estimado.

Ana Rosa Quintana y Joaquín Prat, fueron críticos y duros sobre la actitud de Isabel Pantoja. Sus comentarios fueron exactos y prácticos. No hacía falta profundizar mucho para darse cuenta de fútil de la madre de Kiko Rivera. ¿Es imposible que estando tan cerca no haya asistido, aunque sea por educación?

Lo funesto de Pantoja

Tanto por sus acciones como por sus omisiones, Isabel Pantoja no para estar en el ojo del huracán. El funeral de Manuel Rosales, quien murió por un tumor cerebral, ha sido concurrido por el círculo familiar. Todos estaban desolados, menos Isabel Pantoja cuya ausencia dio de qué hablar.

No cabe duda que este año ha sido duro para la pareja, pero Irene y Kiko no han dejado de apoyarse. A pesar que el dolor está con los Rosales, la matriarca Pantoja se lleva la mayor atención. La tonadillera ha mandado una corona de flores con un mensaje improvisado y más nada.

«Ayer, como no podía ser de otra manera, Isabel Pantoja llamó a Irene. No recibió respuesta porque nadie le cogió el teléfono así que le mandó un mensaje.», fue el fragmento con que arrancó Prat la noticia, tratando de conservar los estribos, pero no pudo aguantar mucho ante semejante ridiculez. Y dice.

«Mira, coges el coche, vas al tanatorio, presentas tus respetos y te vas, que estás a dos minutos. A mí es lo que me han enseñado en mi casa»

Ante esto, Ana Rosa agregó: «No te quedas ni dos minutos, pero estás allí y das el pésame». Mandar una corona de flores improvisadas es una situación irónica cuando su remitente no ha querido dar ningún tipo de respuesta a su propio hijo ni ceder en una guerra sin fronteras.

Haciendo un esfuerzo por no meter los problemas con su madre en el funeral de su suegro, Kiko Rivera se centró en su esposa, pero sin quitarle los ojos a la corona que envió su madre. En ese momento le prometió que la sonrisa de su esposa volvería, que jamás estaría sola y la amaba. Este mensaje salió por las redes sociales.

 

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