Vemos como la vida de María Teresa Campos se pone más interesante cuando menos  los esperamos.

Antes de la entrevista que tiene prevista para Sábado Deluxe donde aclarará definitivamente todas las interrogantes entorno a su vida – sobre todo, por el posible regreso con Edmundo Arrocet – aprovecha de darse un paseíto a casa de Kiko Hernández.

La entrevista se ha realizado de la forma más sencilla, casera y espontánea. En realidad, era compromiso que tenían ambos desde hace bastante tiempo.

Verdades, en formato íntimo

Kiko Hernández, María Teresa y Belén Rodríguez (que también asistió al encuentro) además de ser compañeros de Canal, son grandes amigos desde hace años.

Llegada de Maria Teresa Campos a la casa de Kiko Hernández
Llegada de Maria Teresa Campos a la casa de Kiko Hernández

María Teresa Campos ha sido fotografiada llegando a casa de Kiko Hernández, donde ha tenido lugar la cita que, en realidad, ha sido su segundo encuentro en menos de una semana. Esto fue confirmado con las declaraciones de Kiko Hernández en Sálvame.

Terelu y Carmen Borrego también tienen cercanía con los dos colaboradores de “Sálvame”, pero María Teresa tiene mucha mejor la relación que sus hijas.

En el encuentro, el tiempo se fue volando, entre anécdotas, recuerdos e historias largas, acompañados de platillos y de un espíritu fraterno.

Kiko Hernández contaba: «Preparé una paella, hice ceviche y jugamos a las cartas… Hablamos de todo, pero de todo.

Además, María Teresa se ha desinhibido y se olvidó del hecho de que Kiko y Belén formaban parte de uno de los programas más polémicos de la prensa rosa. Contó todo sin tapujo con plena libertad. Irónicamente, estaban transmitiendo “Sálvame” por la televisión que estaba de fondo. Las cosas que decían le daban mucha risa a la matriarca de las Campos.

Un origen, una historia

El mismo origen de la visita es digno de contar, ya que tiene su arraigo varios años antes.

Cuenta Kiko Hernández que: “Un día estaba hablando con otra persona y cogió el teléfono María Teresa, me dijo que teníamos algo pendiente. Hace tres años quedamos para conocer a mis hijas, pero el día de antes le dio un ictus«.

Tres años después se ha logrado concretar el compromiso. En casa, las niñas estaban de arriba abajo, muy activadas, pero lejos de entorpecer el trabajo, transmitían mucha alegría a la reunión.

No paraban de tomar cosillas y traerlas a la mesa. La única preocupación de María Teresa era que no se lastimaran.

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