TERRAMAR

LA AGONÍA, EL ÉXTASIS Y EL GOL DE ALEJANDRO AGAG

Por Keko Romero
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El Hungaroring, el Mónaco sin casas, el segundo circuito más lento del Mundial de F1 nunca defrauda en su Gran Premio. Que se lo digan a Sebastian Vettel y a la Scudería Ferrari. Victoria muy sufrida la de los italianos, agonía que finalmente terminó en éxtasis.


Una de las principales conclusiones que nos deja esta carrera es que Kimi Raikkonen se va de vacaciones más tranquilo que de costumbre. No sólo cumplió el guión que su equipo le pidió, sino que también logró que los de Maranello afronten el parón estival liderando el Campeonato de pilotos, asestando un importante golpe moral al poderoso equipo Mercedes, que un par de semanas atrás parecía tener la sartén por el mango. De los de Brackley, destacar sobre todo el ‘Fairplay’ entre sus pilotos, cómo Lewis Hamilton cumplió su promesa de dejar pasar a su compañero Bottas si no podía adelantar a Raikkonen. Iceman magistral, logró contener al bravo británico, protegiendo y asegurando los buenos resultados de su equipo tras la avería en la dirección del Ferrari de Vettel en la vuelta 23. Una jugada cuya estrategia bien hacía recordar otros tiempos. Se puede decir que el finlandés se ha ganado la renovación que hasta hace poco no tenía nada segura.


Magnífica actuación de los pilotos españoles, que lograron ser los primeros de los mortales, más arriba incluso de lo esperado debido a la ausencia de Daniel Ricciardo, obligado a abandonar tras la colisión que le propinó su propio compañero de equipo. Un sexto puesto de Alonso que aderezado con la vuelta rápida en carrera daba al de McLaren un buen respiro en la penosa racha que arrastra. De Sáinz ya más nada se puede decir, perdió la batalla con Alonso porque su Toro Rosso no daba más de sí. Sin duda, el asturiano fue uno de los grandes protagonistas de la carrera, gracias a ese mural que anunciaba las vacaciones del Campeonato de Fórmula 1 en el que aparecía tumbado en la hamaca tal y como hiciera hace dos años en el GP de Brasil. La F1 se despide hasta finales de agosto, que retoma su actividad nada más y nada menos que en el apasionante circuito belga de Spa Francochamps.


JUGADA MAGISTRAL DE ALEJANDRO AGAG

Dos llamativas noticias han sacudido el deporte del motor en las última semanas. Una: Mercedes anuncia su cese de participación en el Campeonato Alemán de Turismos DTM, una especialidad en la que la firma de la estrella siempre ha estado presente. Dos: Porsche, comunicaba el final de su programa con el 919 Hybrid en el Mundial de Resistencia y Le Mans, tras tres victorias consecutivas en los últimos tres años. Ambas noticias tienen un desenlace común, Las dos marcas van a desembarcar en la Fórmula E, el certamen de coches eléctricos cuyo promotor es el empresario español Alejandro Agag.


Lo de Mercedes y el DTM suena dramático. El certamen de turismos aglutina a las tres grandes marcas alemanas y se pretendía abrir a más participantes, gente como Lexus, Alfa Romeo, a saber, pero el anuncio de Mercedes de pasarse a los eléctricos puede provocar que los otros dos fabricantes implicados en el DTM, Audi y BMW, se planteen su situación.


¿Y Porsche? Tras años de dominancia de Audi en la especialidad, Los de Stuttgart decidieron su vuelta al Mundial de Resistencia con un proyecto más que ambicioso. Tres años han pasado, tres años en los que han ganado las 24 Horas de Le Mans, y ahora deciden pasarse al certamen de coches eléctricos. No es que el Mundial de Resistencia vaya irse al traste, pero tras la salida de Audi y ahora Porsche, su categoría reina, la LMP1, se queda con un solo equipo, Toyota.


Jugada magistral de un Alejandro Agag que ve como el Campeonato que creó con todo el escepticismo del mundo en su contra empieza a tener algo que otros, como la Fórmula 1, anhelan, el respaldo de fabricantes de automóviles: Y es que la Formula E, que comenzó sólo apoyada por Renault, ya tiene también, de una u otra forma a Audi –a través de la empresa Abt Schaeffer-, Jaguar, Citroen DS –asociados a Virgin Racing, el equipo del magnate Richard Branson-, Mahindra o Venturi, además de otras empresas del sector eléctrico como Faraday y Nextev, o el equipo de competición americano Andretti. BMW es patrocinador del Campeonato y proporciona los coches oficiales, así como el Safety Car. También se espera su participación en el certamen. Otros tres nombres míticos de la competición están unidos a la Fórmula E igualmente en calidad de suministradores: Dallara, fabricante del chasis del monoplaza; McLaren, que proporciona motores eléctricos, y Williams, que se hace cargo de las baterías.


¿Qué más se puede pedir? ¿Por qué las marcas se interesan por la Fórmula E? Es para empezar un campeonato menos costoso, más uniforme y muy bien definido. Y más aún: el formato de sus carreras resulta altamente atractivo tanto para el público como para anunciantes y patrocinadores. Se desarrollan en circuitos urbanos de grandes ciudades del mundo y el público, tanto asistente como seguidores vía TV y redes sociales, tienes grandes opciones de participación a través de diferentes actividades y aplicaciones. Todo esto y mucho más ha seducido a dos importantes empresas y es muy posible que en 2019 veamos una parrilla de la Fórmula E con los principales fabricantes de automóviles. Y para terminar de redondear: La electricidad es el futuro del automóvil. Poco a poco las principales firmas del mercado apuestan más por los híbridos y eléctricos y más aún ahora, que Tesla amenaza con romper el mercado con su nuevo turismo medio.


Es muy difícil augurar que la Fórmula E de Alejandro Agag vaya a convertirse en una gran referencia, pero por lo pronto está en alza e irá cada vez a más. Lo que sí parece es que su modelo es atrayente, con lo que otros campeonatos sí podrían mirarse en este espejo. Estaremos atentos a más goles que pueda marcar el inteligente hombre de negocios. Quizás dentro de unos años puedan decir de su suegro: “mira, el presidente Aznar, el suegro del que organiza el campeonato de coches eléctricos ése”. Eso sí, La Fórmula E necesita mejorar su cobertura televisiva en España. A ver quién se anima y confía en ello.