TERRAMAR

AUSTRIA, RED BULL Y EL AFILADOR

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Unnamed 245


Los verdes prados y las nevadas montañas de Spielberg en los Alpes austríacos no lograron rebajar ni un ápice la tensión que carga sobre sí el Mundial de Fórmula 1. Dejando la carrera de lado, uno de los grandes protagonistas del fin de semana ha sido Carlos Sáinz, protagonista por una complicada polémica con la cúpula de la estructura que sustenta a su equipo, o sea con Red Bull. A nadie se le escapa que la evolución de Carlos en estos tres años que lleva en la categoría reina es fulgurante y que todo parece indicar que el joven madrileño está llamado a ser el nuevo gran protagonista español de este deporte.

El de Toro Rosso, preguntado por periodistas sobre su futuro, no dudó en asegurar que no contemplaba un cuarto año en su actual equipo y que de no tener la posibilidad de ascender a Red Bull, se buscará una alternativa. Ello provocó una virulenta vapulea a través de los medios por parte de los dos hombres que rigen los destinos de la escudería de la bebida energética.

Christian Horner, el ‘team principal’ fue el más comedido e hizo gala de su habitual flema británica, zanjó toda especulación diciendo que Sáinz sigue con contrato en vigor y que el equipo ha ejercido su cláusula de renovación. Sí pegó algún tirito a Carlos Sáinz padre: “Es gracioso, viene por el Gran Premio y habla con unos y con otros”.

Más duro fue, y ello no nos extraña conociendo al personaje, el asesor deportivo de Red Bull, el peculiar Helmut Marko, también máximo responsable del programa de pilotos jóvenes de dicho equipo. “No se debe morder la mano que te da de comer”; o “Si no fuera por Red Bull, Sáinz no estaría ahora mismo en la F1” fueron perlas que soltó el austríaco sobre su pupilo hispano. Y, por supuesto, zanjó toda posibilidad de salida de Carlos de la estructura: “Estuve reunido con Arrivabene y con Gino Rosato y no hablamos de Sáinz. Si Ferrari estuviese interesado en él, hablaríamos, pero no es su caso”. Implacable, sin anestesia, así es Helmut Marko.

Este escenario que describo viene a sonar como si Carlos Sáinz estuviese preso en una suerte de jaula dorada. Y así es. Así funciona Red Bull con sus pilotos y bien merece la pena recordarlo para ponernos en situación y tener cierta idea de lo que depara el futuro para el hijo del Matador.

Casi desde su debut allá por el año 2005, Red Bull ha realizado una apuesta firme por la promoción de jóvenes pilotos a través de un programa de tutelaje y búsqueda de talentos que ha tenido a Helmut Marko como su gran artífice. Los pilotos elegidos tienen la oportunidad de disputar todas las categorías del motor que puedan para lograr un aprendizaje que les posibilite llegar a la Fórmula 1. Y este aprendizaje sólo se cimenta en una palabra: ganar. Los pilotos de Red Bull deben ganar cuántos campeonatos disputen. La firma de bebidas se encarga de sufragar sus carreras. No hay que traer patrocinadores, sólo hay que entrenarse a fondo y correr al límite. Cuando un piloto ha cumplido las expectativas, es promocionado a la Fórmula 1, pero al segundo equipo, Toro Rosso, donde deberá demostrar lo que vale, trabajo bien complicado toda vez que Toro Rosso no es un equipo que a priori te vaya a permitir hacer grandes cosas. Pero bueno, recuerden Monza 2008, allí estaba Sebastian Vettel y su modesto Toro Rosso que bajo la lluvia logró dar un buen baño a gente como Fernando Alonso, Lewis Hamilton, Felipe Massa o Rober Kubica.

Lo normal en Toro Rosso es disputar dos temporadas como máximo y dependiendo de los resultados, o se promociona al primer equipo, Red Bull, o ‘ahí tienes la puerta’. Del primer caso conocemos varios pilotos: el propio Vettel, Ricciardo, Verstappen y, bueno, Kyvat. Del segundo la lista es más larga: Jaime Algersuari, Sebastien Buemi, Sebastien Bourdais, Vitantonio Liuzzi y Scott Speed, por no hablar de los que no lograron llegar a la F1: Brendon Hartley, Antonio Felix da Costa y un largo etcétera.

Red Bull y Toro Rosso atraviesan ahora una situación bien particular. Cuentan con dos muy buenos pilotos en ambos equipos. Añadimos a esto la maniobra para bajar a Kyvat al Toro Rosso para subir a Verstappen al Red Bull el año pasado. Y además, en estos momentos en la cantera del equipo no hay nadie que destace especialmente, a excepción de Pierre Gasly, que lo tienen ahí como comodín en caso de que tenga que subirse a un coche u otro. 

Igualmente, hay que entender la peculiar política que tienen con los fichajes: es un equipo que apuesta por su cantera, no trae pilotos de fuera, es por eso que un fichaje de Fernando Alonso por Red Bull es algo a todas luces improbable. Es cierto que los pilotos de Red Bull tienen una ventaja respecto a otros de no tener que aportar patrocinios, aunque estos terminan llegando por otra vía. Pero tienen un pesado lastre sobre sí, la forma en que quedan ligados a la estructura con contratos donde apenas tienen voluntad. O sea, un piloto de Red Bull no puede de manera unilateral propia romper su contrato. Es cierto, Sebastian Vettel salió del equipo hacia Ferrari, pero Vettel había ganado cuatro mundiales y tras él había varios pilotos para ocupar su puesto. No es la situación de Sáinz. Ni siquiera las tendría todas consigo si llegase un equipo tipo Mercedes o Ferrari y pagase su contrato a Red Bull. Y es que el equipo energético es muy celoso con sus pupilos, no quieren que ese talento que ellos han ayudado a forjar vaya a beneficiar a un tercero.

Sáinz tiene por delante suya a Ricciardo y a Verstappen, que si bien tienen condiciones contractuales muy similares, sí cuentan con más posibilidades de salir del equipo, toda vez que son dos de los cinco pilotos de la actual parrilla que más interés suscitan en el mercado. Si Daniel o Max salen del equipo, es bastante probable que Carlos suba a Red Bull. Si no se produce este movimiento, posiblemente Sáinz deba permanecer en Toro Rosso toda vez que actualmente no hay pilotos de la cantera que suenen con fuerza para promocionar. Así que la posibilidad de Carlos de salir de Toro Rosso yo me aventuro a decir que es más que remota. Sí, hasta ahora nunca un piloto de Toro Rosso había aguantado tanto tiempo en el equipo, lo que también da las claves del fuerte interés que Red Bull tiene en él.

Es entendible la frustración de Carlos. Su talento le hace merecedor de un coche de los de primera fila, pero en su día eligió ser un piloto del programa Red Bull, con sus ventajas e inconvenientes. Es absolutamente lógico que Carlos tuenga ambición, sino, mejor no estar en la Fórmula 1, pero por ahora, lo mejor para su futuro es mostrarse cauto y tener paciencia. Su momento llegará, todo siempre mejor que terminar con Helmut Marko en el afilador. Si no, que le pregunte a gente como Algersuari.