Jaén en Común apuesta por un PEPRI con dimensión social

Manuel Montejo, señala que “el objetivo del PEPRI no debe ser únicamente hacer del Conjunto Histórico un espacio bonito, sino un espacio digno para vivir, donde se den soluciones a los problemas sociales de las personas que viven en sus barrios”
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En el marco del proceso de revisión del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Conjunto Histórico, Jaén en Común ha presentado un documento con aportaciones que inciden tanto en la metodología a seguir en el propio proceso, como en los objetivos a conseguir y las medidas a incorporar. Para el portavoz de JeC, Manuel Montejo, señala que “el objetivo del PEPRI no debe ser únicamente hacer del Conjunto Histórico un espacio bonito, sino un espacio digno para vivir, donde se den soluciones a los problemas sociales de las personas que viven en sus barrios”.


Jaén en Común considera que el planeamiento urbanístico convencional, con sus normas de alineaciones, edificación, usos y catálogo de bienes protegidos del que es un ejemplo el PEPRI del año 96, es insuficiente y no sirve para realizar las transformaciones y cambios que el Conjunto Histórico de Jaén necesita para romper con su actual situación de declive físico y social. En el balance de dicho documento hay que tener en cuenta que no ha conservado el paisaje urbano ni ha evitado el deterioro social, que hay numerosos solares abandonados producto del intenso proceso de destrucción vivido, que el parcelario ha sido alterado, que las nuevas edificaciones no han respetado la tipologías constructivas tradicionales, que muchas de las actuaciones previstas no se han ejecutado (como la recuperación de la Iglesia de San Miguel y su entorno o de los Baños del Naranjo), que no se ha protegido adecuadamente el patrimonio arquitectónico de la ciudad, y que derrumbes, demoliciones o viviendas en malas condiciones de habitabilidad son habituales. Además hay también un acusado deterioro social y económico: alto nivel de paro y de pobreza, desaparición del comercio tradicional, desahucios, abandono escolar, problemas de accesibilidad y movilidad.


Para JeC deberían fijarse con antelación los objetivos y las orientaciones que debe perseguir el nuevo planeamiento de protección, y tener claro para lo que queremos que sirva. En este sentido, consideran prioritario reorientar el proyecto de ciudad, hacia un modelo de equilibrio territorial y social entre los distintos barrios, evitar el desplazamiento y la pérdida de población, atender la singularidad histórico-monumental de este espacio preservando su estructura urbana y arquitectónica, conceder un papel preponderante y de liderazgo a la Administración Pública en el impulso, gestión y financiación de las actuaciones, pero fundamentalmente mejorar las condiciones de vida de la población, luchando contra la pobreza, la exclusión social y la estigmatización de algunos barrios de este espacio.


En palabras de Manuel Montejo “es necesario innovar respecto a un planeamiento convencional que se ha mostrado ineficaz, realizando otro tipo de Plan que entendemos debe ser de protección y también de rehabilitación integral, que incluya actuaciones en aspectos urbanísticos y arquitectónicos, al mismo tiempo que en otras dimensiones sociales, culturales y económicas.”


Nuevas actuaciones


En este sentido, plantean un conjunto de actuaciones entre las que estarían: la dinamización económica de los barrios de ese ámbito de la ciudad, impulsando la diversidad de usos y actividades, la mejora del espacio público y de la accesibilidad, atendiendo a las necesidades de colectivos como las personas mayores, la infancia y personas con diversidad funcional, la priorización de la movilidad peatonal sobre la motorizada, la protección de la estructura y de la trama urbana, la mejora de las infraestructuras básicas (redes de agua potable, alcantarillado y alumbrado público), la adaptación al cambio climático con la creación de zonas verdes de proximidad, aprovechando la existencia de espacios urbanos degradados, la implantación de equipamientos de barrio, el uso público de los solares abandonados y la recualificación de los barrios del centro histórico como espacios residenciales.


Finalmente, señalan que para que el nuevo PEPRI cumpla con sus objetivos es imprescindible una autentica participación ciudadana en la determinación de los objetivos y actuaciones a realizar, para que se ajusten a las necesidades de la población existente, por lo que proponen la constitución de una mesa social paralela al trabajo técnico, que cuente la presencia de colectivos ciudadanos, vecinales, académicos y Ayuntamiento, y que sin menoscabo de las competencias de los órganos municipales, impulse el proceso y haga un seguimiento de los trabajos.