Atlético Mancha Real

El Atlético Mancha Real cae con diez jugadores y contra doce

​Los manchegos perdieron por uno a dos ante un Marbella FC que fue claramente el mayor beneficiado a una calamitosa actuación arbitral.
|

Esperpéntica, penosa, lamentable, decepcionante e incluso de deshonesta podría catalogarse la actuación arbitral que hubo ayer en el encuentro que enfrentó al Atlético Mancha Real y al Marbellla FC en el Juventud. Ya es malo que en una crónica se empiece hablando del trencilla pero es que este, Juan Manuel Ruiz Aguilera, fue para su deshonra el protagonista único del partido.

  Un choque en cuyo primer tiempo pasaron desapercibidas las continuas indecisiones y contradicciones de las que estuvo plagado el arbitraje. Saques de bandas que se señalaban hacia el lado contrario, faltas inexistentes y un listón para las tarjetas bajo el que no habría pasado ni una cucaracha. Menos mal que los futbolistas consiguieron hacer pasar al colegiado a un segundo plano en algunos tramos del partido.

  Al principio dominaron los marbellíes, que usaron durante todo el encuentro el balonazo, la velocidad y la calidad individual de sus jugadores, para tratar de mantener el liderato. Sacaron máximo rendimiento a sus ocasiones, ya que consiguieron adelantarse en el marcador merced a un tanto de Joseba (tiró desde la frontal tras recibir un pase en corto en un córner) y apenas disfrutaron de ocasiones claras en toda la primera mitad.

  El tramo final de esta última estuvo claramente dominado por los manchegos que encontraron continuidad en el juego y profundidad por las bandas para hacer peligro. Ya por entonces, el árbitro tenía desquiciados a los jugadores con sus continuos cambios de criterio y extrañas decisiones, pero pese a ello los de Arsenal lograron empatar por mediación de disparo desde la frontal de Airam Benito.

  Una lástima que el bonito gol del canario no acabase sirviendo para nada ya que así lo decidió el trío arbitral. Y digo el trío porque los tres participaron en el auténtico despropósito que supuso la jugada que marcó el partido. Fue un centro desde la derecha, que se marchó largo, y en el que un jugador marbellí fue derribado por Ramón. Se puede discutir que la acción sea punible o no pero lo que no tiene sentido alguno es que se expulse por ella a un futbolista.

  El mayor problema les llegó a los trencillas a la hora de decidir quién debía ser expulsado, ¡ninguno de los tres habían visto quien había sido! Lo que sí sabían es que la acción era merecedora de penalti y expulsión... Al final fue Linares el que se fue a vestuarios (no había ni participado en la acción) aunque la primera 'intuición' que tuvieron los jeces fue la de expulsar "a el número 14", que era Borja y se encontraba en el banquillo.

  Kike transformó la injusticia en gol y, con diez, los manchegos se volcaron para intentar conseguir un empate que no acabó llegando. Y eso que Elady disfrutó a una buenísima ocasión en un tiro de falta y que la zaga visitante tuvo que despejar un balón bajo palos cuando ya expiraba el tiempo reglamentario. Trató de compensar el árbitro expulsando a Marcos a escasos minutos del final (no fue ni falta) pero ya no había nada que pudiese arreglar el estropicio que solo los colegiados provocaron.