Teresa Viedma: "Soy feliz escribiendo y con eso es suficiente"

​Hoy, en la "Entrevista de la Semana", nos reunimos con Teresa Viedma Jurado. Autora de "Gris Plata" y de "El caso de las magdalenas envenenadas", esta jiennense nos habla sobre su actividad como escritora
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El mayor problema de Teresa Viedma Jurado con cinco años era saber qué carrera universitaria tenía que estudiar para poder ser escritora de mayor. Aún sabiendo que lo suyo eran las letras, Teresa estudió el bachillerato de ciencias y terminó eligiendo Derecho como carrera para estudiar. Se centró en el Marketing, pero sus aspiraciones infantiles seguían latentes. Esta jiennense encontró la necesidad de escribir al nacer su hijo, queriendo dejarle algo que leyera cuando fuera mayor. Actualmente, Teresa Viedma tiene tres libros publicados, dos novelas y un libro de autoayuda, multitud de artículos en prensa y un blog en el que vierte más contenido: cartas, relatos, cuentos infantiles… Esta escritora sigue trabajando, con mucha ilusión, apuntando alto y con muchos proyectos en mente.


P. ¿Quién es Teresa Viedma?

R. Teresa Viedma es una mujer de Jaén, madre, esposa, directora de DKV Seguros y escritora. Vocacional. Estudié Derecho, soy Licenciada en Derecho, luego hice un máster en tema de Marketing, desde que empecé a trabajar hace 24 años me he dedicado al mundo comercial dentro del sector de seguros. Pero siempre, desde muy pequeña, mi verdadera vocación ha sido escribir. Empecé a leer a los 3 o 4 años, no hay día que no lea, me gusta muchísimo la novela. Además, creo que desarrolla muchísimo la imaginación, y es absolutamente necesario leer. Nunca dejé de leer, siempre escribí para mí, y hace ya seis o siete años que empecé a pensar en escribir también para los demás.


P. ¿Fue entonces cuando comenzaste tu carrera como escritora?

R. Empezó antes. Yo siempre había escrito, concursos de colegios. Pero como ves que este mundo es tan difícil, y hay tanta gente que escribe, sientes vergüenza de enseñarle a los demás lo que escribes. Yo, quizás sea por mi trabajo, soy muy abierta, muy espontánea, en eso no me parezco mucho a mis compañeros escritores, porque a mí lo que me gusta es que me lean. Entonces, no sabía muy bien como moverme en ese mundo, por eso no me he dedicado antes, pero también, al estar metida siempre en temas comerciales por mi trabajo, empecé a interesarme por cómo funcionaban las editoriales. Y aunque empecé antes, sobre todo desde que nació mi hijo, porque pensaba que era necesario escribir cosas para que él las leyera cuando fuese mayor. Después, empecé a escribir en el periódico Diario JAÉN, primero en el interior, después en la contraportada, llevo seis años escribiendo artículos de opinión y participé en un concurso de novela. La primera novela que escribí, que es “Gris Plata”, una de las que está por aquí, la mandé a un concurso. Yo miré en la lista de concursos y digo “este que viene ahora”. Ya la tenía terminada y la presenté. Quedó finalista, y eso me animó muchísimo a seguir, aunque ellos no me la publicaron, porque solo publicaban la ganadora. Así que me puse en contacto con una editorial de Granada, la leyeron les gustó, publiqué antes otro libro que era un ensayo novelado, en esa misma editorial, en Dauro, y después publicamos Gris Plata. La verdad es que Gris Plata va por unos 7.000 u 8.000 ejemplares ya vendidos, que eso, en este círculo, es bastante complicado. A la vez, empecé a escribir la siguiente novela, que es “El caso de las magdalenas envenenadas”, la que ha salido ahora en junio. La verdad es que soy feliz escribiendo, y con eso creo que ya es suficiente.


P. ¿Fue complicado que le aceptaran la novela para publicarla?

R. No fue demasiado complicado porque estudié un poco a esa editorial y sabía que necesitaban temas de autoayuda. Entonces dije “me guardo mi novela y les hablo de autoayuda”. Yo no soy psicóloga, ni pedagoga, pero tengo un amigo psicólogo y le dije “yo escribo y tú le pones los cuadritos de autoayuda a final de cada capítulo”. Y les enseñé “La Odisea de Julia”. Empecé a escribirlo, una cosa cortita de unas cien páginas… y ellos, que quería entrar en ese sector de la novela de autoayuda, como no tenían nada, me la cogieron. Una vez que ya habíamos publicado eso, fue cuando le dije “¿quieres leer esta novela?” Porque tanto “Gris Plata” como “El caso de las magdalenas envenenadas” , son novelas policíacas. A mí me gusta muchísimo la novela policíaca. No es novela negra, siempre lo digo, es policíaca. Con “Gris Plata” dije “no es negra, es de todas las tonalidades del gris”. Tiene personajes muy buenos, muy malos, otros intermedios…


P. ¿Tus libros te han aportado algo en el plano personal?

R. Muchísimo. Cuando una persona renuncia a ser una misma, es muy complicado, porque ya no puede ser feliz nunca, y yo siempre he querido ser escritora, desde los cinco años. Me acuerdo que vi mujercitas con cinco años y uno de los personajes era escritora y yo desde muy pequeña decía “quiero ser escritora, ¿qué tengo que estudiar para ser escritora?” Ese era mi auténtico problema con cinco años. Y cuando me llegó el turno de estudiar, yo era de ciencias puras. Yo estudié el bachillerato de ciencias puras, pero yo decía “pero si es que me gustan las letras”. Me gustan las letras, pero también me gustaba la física, me gustaban las matemáticas… y al final cogí Derecho porque creo que era una cosa intermedia. Era un tema de letras, pero no había estudiado ni griego ni latín, y estudié Derecho sabiendo que lo que realmente quería era la comunicación. A mí me gusta muchísimo comunicarme, y si es por escrito mejor. Porque siempre puedes borrar, corregir, corregir, corregir… Y desde que empecé a escribir, me siento como si volviese a tener 15 años. Ilusionada.


P. ¿Qué podemos encontrar en tus novelas?

R. En mis novelas, sobre todo, puedes encontrar mucho de Teresa. Porque, cuando empiezo a analizar mis personajes, hay muchas mujeres. Las mujeres son muy importantes en mis novelas. En “Gris Plata” está Alicia Álvarez, que es una ejecutiva, profesional, con un hijo, una mujer muy trabajadora, muy fuerte, muy valiente… y que suscita muchas envidias. En el caso de “Las magdalenas envenenadas” también hay una mujer, mucho más emocional y escritora. Entonces, yo creo que son mis dos vertientes, mis dos grandes partes de mi personalidad, pero, en otros personajes que no son la mujer, también encuentro detalles míos. Un escritor al final siempre plasma lo que ve en la sociedad, lo que conoce, todo, pero, desde su punto de vista. Tengo mensajes de gente que no me conocen, a través del Messenger, y que han leído “Gris Plata”, sobre todo que fue la primera, ahora con esta también me dicen… y me comentan: “No te conozco, pero yo creo que tú eres como Alicia, o yo creo que tu eres como…” Realmente no es todo, porque es ficción, pero yo creo que algo mío sí tienen los personajes.


P. ¿Has cosechado algún premio con tus novelas?

R. Finalista. El “Onuba” como sí lo publicaron sí lo digo, los demás, si no ganas no se publicaban los ganadores, simplemente te iban informando. Hay otros concursos de fuera de Jaén, sobre todo. Parece que, como nadie es profeta en su tierra, empiezas ganando fuera. Competir en un premio importante a nivel nacional, para competir nada más, primero tienes que tener otros reconocimientos, sino son premios, tienes que tener currículum literario, y para tener ese currículum tienes que escribir y vender. Entonces me decidí primero por publicar, además he participado como jurado literario, el tema del periódico… Al final eso es currículum y una vez que ya lo tienes puedes participar en concursos que sí tengan nombre.


P. Como vecina de Jaén, ¿cómo valora la cultura que hay en la ciudad?

R. Hay mucha cultura. La gente se interesa muchísimo, pero creo que está poco apoyada. Como en casi todas partes. Al ser una provincial pequeña y que no es demasiado rica en esta, se deja la cultura siempre para el final, y la cultura es la que mueve el mundo. Si a nuestros hijos no les enseñamos la importancia de la lectura, y van por la calle buscando “Pokemons”, difícilmente podrán mantener las pensiones de los que tengamos que cobrar cuando seamos más mayores todavía. Hay que transmitir mucho más, hay que apostar por la cultura. Desde el Ayuntamiento, Diputaciones… Yo, realmente, no sé si soy una mujer afortunada, pero yo sí me he sentido apoyada. También es verdad que al moverme en el mundo comercial, sé manejarme mejor y llego a más sitios, pero en Jaén falta todavía mucha cultura de la cultura.


P. ¿Qué proyectos, a medio-largo plazo, tiene Teresa Viedma en mente?

R. Tengo otra novela empezada ya, quiero seguir escribiendo el periódico. Tengo un blog en el que escribo muchos cuentos infantiles, relatos, cartas, artículos… Ahí he ido subiendo todos los artículos del periódico, pero voy escribiendo otros de cosas que me interesan o que siento. Quiero escribir algo de teatro. Me gusta muchísimo el teatro y quiero escribir una obra de teatro, y otra novela empezada. Tengo dos novelas, pero no sabía por cuál empezar, pero ahora he pensado hacer una mezcla de ambas y quiero tener otra novela con más tranquilidad, porque ya realmente, desde el 2012 he escrito muchísimo. Entonces ahora quiero una novela con más tranquilidad, que me dé tiempo… Porque también con mi trabajo, me ocupa 10 o 12 horas diarias. Yo escribo los fines de semana o de noche, pero pienso seguir escribiendo novela. Y quiero presentarme a concursos de más renombre a nivel nacional… y escribir, escribir y escribir, porque todo se aprende haciéndolo muchas veces. Ahora mismo estaba muy feliz porque mi editora me decía que se nota muchísimo la evolución de las primeras cosas que le enseñé hasta ahora. Se escribe la primera vez con el corazón, pero las siguientes cien veces con la cabeza. Sin tocar el texto, sin cambiar el argumento, tienes que cambiar el estilo… Aprendes a corregir. Yo guardo los archivos de las correcciones, me los leo, los miro, me los estudio, para no cometer la misma equivocación. Como leo mucho, leo como escritora, y me voy fijando en los giros, en los defectos, en los detalles de otros escritores. Lo que quiero sobre todo es aprender y para aprender tengo que escribir.