Salud activa el Plan de Prevención de los Efectos de las Altas Temperaturas para evitar golpes de calor en personas vulnerables

La Junta identificó en la provincia de Jaén el año pasado a 949 personas como pacientes de riesgo y realizó su seguimiento con 3.000 llamadas
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La Consejería de Salud ha activado este mes de junio y hasta el 15 de septiembre el Plan Andaluz de Prevención de los Efectos de las Temperaturas Excesivas sobre la Salud, dirigido especialmente a la población más vulnerable, como son las personas mayores de 65 años, pacientes crónicos, personas con trastorno mental grave, menores de 4 años (especialmente lactantes) y personas que trabajan o realizan actividad física expuestas al sol.


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Para la secretaria general de Salud Pública y Consumo de la Consejería de Salud, Josefa Ruiz, con este Plan se busca evitar el “agravamiento de pacientes con patologías crónicas” y que no se produzcan golpes de calor.


Este Plan de prevención se basa en la vigilancia, control y seguimiento de la población de riesgo, con la identificación de las personas más vulnerables a las altas temperaturas y con la coordinación efectiva entre las diversas instituciones y organismos implicados (servicios sociales, centros sanitarios, residencias, organizaciones de voluntariado, 112, etc.).


Así, desde los centros de atención primaria se ofrece información a la población general y se trabaja en la identificación de los pacientes de riesgo para su inclusión en el plan de seguimiento telefónico que realiza Salud Responde. Además, se intensifican las visitas domiciliarias para monitorizar los signos y síntomas relacionados con el calor y proporcionar consejos para evitar y controlar los efectos del aumento de las temperaturas. Estas visitas y el seguimiento de telecontinuidad se realizan también a pacientes tras su alta en los centros hospitalarios.


Ruiz ha destacado que hay que tener “especial cuidado” con las personas mayores cuyas viviendas no están acondicionadas para hacer frente a las altas temperaturas o aquellas que viven solas, al igual que con los niños menores de 4 años y lactantes “porque su temperatura corporal se eleva más rápido y carecen de la suficiente capacidad de sudoración” para eliminar el calor. Las personas identificadas como población de riesgo son, en su mayoría, mayores de 65 años, pacientes frágiles que viven solos, cuyo estado de salud está debilitado por padecer alguna patología crónica de alta morbilidad (insuficiencia cardiaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, demencia, trastorno mental grave, insuficiencia renal, obesidad excesiva, hipertensión arterial o diabetes mellitus) o que tomen un medicamento que pueda influir en la adaptación del organismo al calor (psicotropos, antidepresivos, hipotensores y diuréticos).


Su seguimiento permite identificar las situaciones y problemas del paciente e interconectar a las enfermeras gestoras de casos, enfermeras de familia y profesionales de Salud Responde, así como poner en marcha los mecanismos de control y actuación necesarios para minimizar los efectos de las altas temperaturas.