El PSOE y los vecinos de san Felipe denuncian la mala gestión del grupo popular en materia de accesibilidad

​Los residentes de más edad no pueden usar por impracticables las rampas y escalinatas reformadas por el Ayuntamiento
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Vecinos del barrio de San Felipe han trasladado al secretario general del PSOE local, Julio Millán, su desesperación porque los problemas de accesibilidad del barrio les impiden hacer una vida normal y les aísla de servicios básicos como farmacias, atención médica o acceso a tiendas de alimentación. Los residentes de este barrio, que está habitado por gente mayor en su mayor parte, explican que para llegar a una farmacia o al propio centro de salud han de dar un rodeo de casi dos kilómetros por el Seminario o coger el autobús cuando a través del propio barrio se llegaría al eje que une San Felipe con La Alcantarilla (la rotonda de La Palmera) en apenas 10 minutos. 



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“La orografía de esta zona es muy complicada. Los vecinos pidieron ayuda al Ayuntamiento para poder llegar al La Palmera atravesando el barrio y la solución que les dio fue reformarles las escaleras y dejarlas con una altura y un ancho impracticables para quienes tienen movilidad reducida y hacerles una rampa entre dos tramos de escalera que es resbaladiza y no tiene barandilla, cuando lo que se pedía era una rampa en todo el trayecto”, dice Millán. Los socialistas recuerdan que esta obra costó al Ayuntamiento 60.000 euros “y ahora no sirve para nada”.


Capilla Quirós, una de las vecinas, señala que el barrio “no tiene tiendas, ni panaderías, ni comercios de alimentación general. Nos han hecho unas escalinatas muy raras, que no sirven para nada y no se puede bajar con un andador o con una silla de ruedas. Se baja como se puede con el carrito de la compra y cuando hay que subir cargada la mayor parte de los vecinos tiene que coger el autobús. Raro es el día que no se cae alguien aquí, nos caemos más que antes, pero no solo gente mayor, también niños”, explica. “Nosotros pagamos los impuestos como quienes viven en La Carrera, pagamos lo que nos piden, qué menos que se nos haga caso”, dice.


Julio Millán señala que “no se entiende cómo pudiendo hacer las cosas bien se gaste un dinero en una obra que no sirve para nada porque está mal hecha”. Recuerda que hay técnicos municipales perfectamente formados en accesibilidad cuya consulta habría hecho posible que esta obra “hubiera sido muy efectiva para los vecinos”. Este es un ejemplo, según Millán “de cómo la gestión municipal se hace sin ganas, con desinterés. Habría costado lo mismo hacer una rampa accesible que la chapuza que han terminado haciendo”, subraya.